Carta de Salvador Hernández Arnau desde el frente en Castro del Río (Córdoba) con fecha del 6 de Septiembre de 1936, fué la última que se recibió.
Soy nieta de Ramón y Antonio , dos hombres que formaron parte de la Historia de este país. Historia con mayúscula .
Hombres que combatieron en la Guerra Civil y cuyos nombres nunca aparecerán en los libros de texto ni entre las miles y miles de páginas que se han escrito sobre nuestra historia reciente.
Por una triste casualidad, los dos se vieron unidos por la otra gran tragedia de aquella guerra que fué la de sufrir la desaparición de un familiar, un hermano.
Desde pequeña he oído hablar a mis padres y abuelos de esos dos hombres desaparecidos durante la Guerra Civil, uno por parte paterna y otro por parte materna y es curioso como se llega a normalizar en una conversación familiar de sobremesa una situación tan dramática como es la de tener a un ser querido desaparecido.
"Era la Guerra" y ya está, se asume, se digiere y se vive con ello , pero no, no es tan sencillo.
No lo es cuando a las personas (digo personas , ni rojos ni azules ,PERSONAS) se las saca de la cama en mitad de la noche, se las lleva a un lugar más o menos conocido por los lugareños, se les dispara y se les mete en un agujero mal cavado en el suelo, casi siempre a las afueras de un pueblo. No lo es cuando un hijo militar acude al frente a cumplir su cometido y nunca vuelve.
No es fácil olvidar detalles cuando hay tantos testigos.
Hemos tenido que esperar un tiempo más que prudencial, 70 años, el tiempo que ha necesitado la 3 ª generación , para armarse de paciencia y con la objetividad que da el paso del tiempo poder mover hilos e intentar descubrir el paradero de aquellos antepasados desaparecidos. Muchos han hecho de ello un reto personal.
Y aquí es donde empiezan las sorpresas; Banderas republicanas al viento, webs de búsqueda que te tratan de "camarada", "Sección arqueológica de la CNT", ¿anarcosindicalismo?, un juez bajo sospecha por investigar las desapariciones del bando republicano, un viejo comunista en tela de juicio por su intervención o no en los asesinatos de miles de franquistas. Uno se encuentra acepciones y expresiones con un ligero "olor a naftalina".
Empiezas a pensar que algunos han preferido aferrarse al pasado, continuar en guerra, no perdonar. Empiezas a entender porque el tema levanta tantas pasiones y ha servido de revulsivo a más de un revanchista amargado.
Creo que yo y algunos como yo estaremos de acuerdo, no es la "Memoria Histórica de Zapatero", es la nuestra, la mía.
No somos camaradas, ni somos sindicalistas, ni queremos abrir heridas, al contrario, solo queremos que nos dejen buscar y encontrar, sin manipulaciones, encontrar solo unos huesos si, pero unos huesos que un día pertenecieron a personas con nombre y apellidos, los nuestros, los míos. Es un derecho.
No somos camaradas, ni somos sindicalistas, ni queremos abrir heridas, al contrario, solo queremos que nos dejen buscar y encontrar, sin manipulaciones, encontrar solo unos huesos si, pero unos huesos que un día pertenecieron a personas con nombre y apellidos, los nuestros, los míos. Es un derecho.


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