Ya hace algunos años que asistimos al triste espectáculo de ver negocios cerrados por las calles de nuestros pueblos y ciudades.
Contemplar esos escaparates que un día lucían en todo su esplendor, con sus novedades, sus ofertas y sus artículos estrella, ahora polvorientos, abandonados y con restos de un pasado boyante es realmente lamentable y la cuestión es que además empobrece la imagen de todo lo que está a su alrededor.
La crisis, vale, es lo primero que nos viene a la mente y es una de las grandes causas pero hoy voy a ir más allá, voy a proponer a los empresarios que entonen también un "mea culpa". No siempre la causa de cierre de una empresa ( grande, mediana, modesta, no importa) es causa de agentes externos, las personas que las gestionan también tienen gran parte de responsabilidad en ese fracaso.
Fundar una empresa requiere cosas tan simples y a la vez tan importantes como conocimientos básicos del tipo de negocio que se crea, cambio de "chip" de empleado al de empleador, un pequeño estudio de mercado y sobre todo, capacidad de sacrificio por parte del nuevo empresario para poder olvidar lo que es un calendario laboral, una paga extra, etc.
En uno de mis itinerarios habituales por trabajo llevo semanas leyendo un curioso cartel en la puerta de un pequeño negocio de bicicletas que apenas lleva un año en marcha; "Abrimos cuando llegamos, cerramos cuando nos vamos". Primero me resultó gracioso pero al cabo de un tiempo me pareció una insolencia, una falta de respeto al cliente en potencia y no pude evitar pensar que aquello no debía ser bueno.
En efecto, no, no lo era. Hoy, junto al cartelito de marras lucía uno nuevo; "Se traspasa este negocio". ¿Crisis, desidia o quizás ambas? Desde luego, triste, muy triste.

Qué razón llevas! Qué razón!! En lo único en que en parte difiero, es en lo necesario que pueda ser un estudio de mercado; pues creo que el éxito no está en el número de negocios del mismo tipo que existan ( en gran parte) sino en lo que uno tiene que ofrecer, en el trabajo duro, en la seguridad en sí mismo, en la lucha. Para ninguno de los dos negocios que he montado en mi vida he hecho estudio de mercado alguno; de hecho si hubiera realizado tal estudio, hubiera desistido de mi empeño antes de empezar, y sin embargo, sin enriquecerme, los dos me están funcionando. La clave es el esfuerzo, el amor al trabajo, la confianza en uno mismo y la certeza de la valía personal; la originalidad inherente al propio yo , cuando uno tiene la gallardía de ser uno mismo.
ResponderEliminarDesgraciadamente, compruebo a menudo que la mentalidad general no se rige por estos valores. Llevo año y medio intentando traspasar, a precio de ganga, un negocio cuya rama es de las pocas que no se ha visto afectada por la crisis, sino todo lo contrario: el motivo del traspaso es mi traslado al extranjero. A raíz de las respuestas que recibo, puedo afirmar, taxativamente, que la mentalidad general es la de comprar una ganga que te dé beneficios desde el primer día y echarse a dormir la siesta, arraigado deporte nacional.
Este país no ha cambiado nada desde los tiempos de Mariano de Larra, cuyos artículos leo actualmente boquiabierta, y que me confirman que España sigue siendo el país de las Batucas, dos siglos después. “¿Cómo se divierte la gente aquí?” preguntaba un huésped francés de Larra, tras comprobar que en la España del XIX nadie iba a bailes, ni a carreras de caballos, ni a las muchas diversiones a las que se entregaban los demás países europeos. “ Aquí no se divierten” contestaba el literato . “ ¿ Qué hace pues la gente después de comer? “ “ Duermen la siesta” “ ¿¿Y los que no duermen??” interrogaba el amigo “ Pues están despiertos!”, respondía el decimonónico costumbrista.
Avanzado hemos, por ponernos en lenguaje; pero poco. Nuestra mentalidad sigue siendo de “sácame las castañuelas del fuego”.
En el fondo seguimos siendo los más intensos, nosotros los de los países del sur; tan apasionados que vamos a los límites a las duras y a las maduras; los más ricos y fantásticos “Antoñitos”, cuando las vacas gordas; y los más pobres y dignos de compasión, cuando las vacas flacas.
Qué tal si dejamos de exponernos tanto al luminoso sol y nos retiramos un poco a pensar … para después actuar??
batuecas, no batucas. Error de errata , corrígemelo por favor. LO he visto después
ResponderEliminarGracias