Fueron tiempos de euforia, de ilusión, de proyectos de futuro, de libertad con olor a nuevo.
"¡Es una niña!", Democracia, un nombre con siglos de antigüedad, con una etimología rotunda, una recién nacida en manos de una madre inexperta, temerosa, que acogía a su bebé entre los brazos por primera vez.
"¡Es una niña!", Democracia, un nombre con siglos de antigüedad, con una etimología rotunda, una recién nacida en manos de una madre inexperta, temerosa, que acogía a su bebé entre los brazos por primera vez.
Todos la recibimos con ternura pero también con miedos, con dudas, era una niña esperada, deseada, aunque había una obligación contraída, mantenerla, educarla y había que encontrar la manera de hacerlo para que se convirtiera en una mujer "de bien".
Constitución, Partidos políticos, Referéndum, Amnistía, Autonomías, palabras y conceptos de un vocabulario nuevo, desconocido, inspirador. Yo escuchaba a los adultos desde mi vida de niña de 8 años, no entendía nada pero sabía que era bueno, detectaba la alegría en las conversaciones, las grandes expectativas. la emoción en las voces de la televisión, de la radio, siempre presente en mi vida gracias a mis padres.
Echo de menos aquel tiempo, las cosas podían cambiar y estaba en nuestras manos.
Los libros de Historia no se ponen de acuerdo, la transición a la Democracia pudo acabar en el 77 con las primeras elecciones, en el 81 tras superar con éxito el golpe de estado, en el 86 tras ingresar en la UE, la cuestión es que creció, entre momentos duros y momentos dulces, se hizo toda una mujer y empezó a ser dueña de su propia vida, hasta hoy, momento en el que, querida Democracia, de mujer a mujer he de decirte que creciste falsamente, sólo por fuera, puede que tu transición no haya acabado aún, te has convertido en una eterna adolescente con apariencia de mujer fatal. No has sabido gestionar bien la libertad que te hemos ofrecido, pero no te culpo, no has sido tú, te dejamos bajo la tutela de unos pocos que solo vieron en ti un caldo de cultivo perfecto para el beneficio propio, que menospreciaron y eclipsaron el arduo trabajo de los que creían en ti despreciando así todo lo que significabas, no lo vimos o no lo quisimos ver venir. Debimos vigilar tus pasos, ver con quién andabas.
Los libros de Historia no se ponen de acuerdo, la transición a la Democracia pudo acabar en el 77 con las primeras elecciones, en el 81 tras superar con éxito el golpe de estado, en el 86 tras ingresar en la UE, la cuestión es que creció, entre momentos duros y momentos dulces, se hizo toda una mujer y empezó a ser dueña de su propia vida, hasta hoy, momento en el que, querida Democracia, de mujer a mujer he de decirte que creciste falsamente, sólo por fuera, puede que tu transición no haya acabado aún, te has convertido en una eterna adolescente con apariencia de mujer fatal. No has sabido gestionar bien la libertad que te hemos ofrecido, pero no te culpo, no has sido tú, te dejamos bajo la tutela de unos pocos que solo vieron en ti un caldo de cultivo perfecto para el beneficio propio, que menospreciaron y eclipsaron el arduo trabajo de los que creían en ti despreciando así todo lo que significabas, no lo vimos o no lo quisimos ver venir. Debimos vigilar tus pasos, ver con quién andabas.
Solo espero que no sea tarde, que podamos recuperar tu versión original, que podamos cambiar lo que hay en tí que falla, que no te deja madurar, crecer, solo así lo haremos nosotros contigo, los que te creamos, los que te buscamos pensando que eras la forma de convivencia más justa que había y que aún hoy seguimos pensándolo.
Necesitaremos un buen equipo de psicólogos.
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