martes, 3 de mayo de 2011

Vampiros





Siempre he pensado que los vampiros eran  una "especie" de lo más pintoresca y algo decadente que sólo existía en las películas, en la literatura fantástica o que servía para promocionar visitas turísticas, de una manera muy peculiar,  a cierta zona de la Europa Oriental,  me equivocaba, hay vampiros en el siglo XXI.

Si, vampiros de esos que chupan sangre, sangre fresca, y no me refiero a esos personajes de las películas para adolescentes que llenan las pantallas de televisión y de cine no, me refiero a vampiros de verdad, de los que se pueden cruzar con nosotros por la calle y que tienen un aspecto la mar de convencional.

Son personalidades fuertes, complicadas, a menudo de coeficiente intelectual alto que han tenido tiempos de esplendor en los que su vida tenía un sentido y que con el paso del tiempo, por razones muy diversas, desmotivación o depresión necesitan savia nueva, energía del prójimo para continuar existiendo.

Buscan una presa fácil, una personalidad débil  y hacen lo que mejor saben hacer, vampirizarla, nunca mejor dicho. Asistir a una escena cotidiana entre vampiro y vampirizado es, cuanto menos, lamentable porque en la mayoría de ocasiones es un especie de acuerdo tácito, una dinámica de dos, una sumisión inconsciente por parte del débil hacia el fuerte y el espectador de esta escena se encuentra en  una postura incómoda, de impotencia.

El vampiro no sólo canaliza su hostilidad hacia su víctima y la convierte en su saco de "punching" particular, también le sabe extraer jugo, beneficio. No se trata de agresividad física, está muy lejos de eso, es mucho más complicado y muy  dificil  de detectar si se forma parte del binomio. El vampiro hace derroche de su alto coeficiente intelectual para cumplir su misión, para recopilar su dosis energizante sin que el vampirizado apenas se de cuenta.

La pregunta es : ¿Hay una víctima o dos en este juego?¿Cual necesita más ayuda?, Ahí lo dejo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario