La atmósfera es densa y pegajosa, llueve, ahora no, ahora si. Las hojas de los árboles parecen posar para un pintor novel, estáticas, inmóviles y empezando a perder el verde intenso que les dió la primavera.
Sin duda, es un domingo de Julio atípico, sin bullicio, sin griterío de niños chapoteando en el agua, sin neveras azules en la playa, sin cometas.
Los domingos están hechos para esperar resignadamente al lunes y este más que ninguno. En las noticias dos nuevos casos de violencia de género me hacen pensar hasta que punto puede influir un día de alta húmedad relativa como la de hoy en el estado de ánimo de un ser humano.
Nuestros cuerpos y nuestras mentes están acomodados al clima en el que se desenvuelven y acusan los cambios de tal manera que nuestro estado de ánimo, nuestro comportamiento, se puede ver afectado.
Una plácida tertulia de amigos puede convertirse en una batalla campal en una calurosa noche de verano o en una tarde bochornosa como la de hoy, es aconsejable elegir temas livianos e intrascendentes si no se quiere salir por piernas y arrepentidos de lo que hemos dicho o hecho.
Por lo que a mi respecta confesaré que voy a fijarme detenidamente en León, mi perro shitz-shu, el siempre rastrea y encuentra el lugar más fresco de la casa, creo que voy a pedirle que me haga un ladito para esperar el lunes, un lunes "piadoso" en el que se pueda respirar ( nunca pensé que escribiría esto último, debe ser el calor).
Por lo que a mi respecta confesaré que voy a fijarme detenidamente en León, mi perro shitz-shu, el siempre rastrea y encuentra el lugar más fresco de la casa, creo que voy a pedirle que me haga un ladito para esperar el lunes, un lunes "piadoso" en el que se pueda respirar ( nunca pensé que escribiría esto último, debe ser el calor).
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