domingo, 24 de julio de 2011

Portadas de Fama y Drama




Lo han conseguido. El asesino de Oslo, la cantante Amy Winehouse ambos han conseguido su cometido en la vida.
El de Oslo, pasar a la posteridad como el causante de la peor tragedia ocurrida en Noruega desde la II Guerra Mundial, la cantante no llegar a los 30.
Lo sé, hay una gran diferencia. Mientras uno urdía su plan en la sombra con todos los agravantes posibles  y con el único propósito de hacer daño a sus vecinos, la otra hacía pública y notoria su autodestrucción haciendo que su prematuro final fuera casi "anunciado".
El asesino buscaba la fama provocando la muerte del que no era como él (alto, rubio y de ojos claros) y respaldado por unos ideales hitlerianos, la cantante, ya gozaba de fama pero su deseo era justo lo contrario, deshacerse de esa fama que hacía públicas sus miserias, a toda costa.
Hoy los dos son portada en los diarios y en los informativos. 
Por un lado, no podemos más que compadecernos de esa  pobre chica de voz prodigiosa que llevaba años buscando una felicidad sintética que la ha llevado a la tumba y por otro, muy lejos de la compasión, reclamamos justicia para un centenar de personas que han encontrado la muerte de manos de un fanático antisocial amamantado durante años por los juegos de rol, los video-juegos más violentos y las ideologías ultraderechistas más radicales.
Si, los dos han conseguido lo que querían. Amy se ha ido y se lleva su música, la música que no ha llegado a componer y de la que podríamos haber disfrutado, se ha ido sola pero...¿Por qué concederle al asesino sus deseos?¿Por qué su cara y su nombre en todas partes?¿Por qué publicar su manifiesto?.
Contribuímos conscientemente a su cruzada y ya es tarde, no sirve de nada conocer la  cara de un monstruo que pasará el resto de su vida entre rejas y a los familiares de los muertos sólo les servirá para saber que el asesino de sus seres queridos se parecía al vecino de al lado.
Algo no funciona, lo sabemos.

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