Mañana se cumple el primer aniversario de los acontecimientos del 15M y no puedo evitar una sensación de nostalgia al recordar aquellos días aunque en verdad no se si provocada por mi o por la forma en que los medios están tratando el tema. Sea lo que sea parece que el 15M y todo los acontecimientos posteriores a él son historia, son hechos que aparecerán en los libros de texto como revolucionarios y con titulares reivindicativos perfectos para conectar con una mente joven, ansiosa por romper moldes.
Lemas y propuestas que en el futuro podrán servir de motivación para otras generaciones, generaciones que quizás si encuentren la fórmula para poner en práctica todas las premisas que se plantearon en esas asambleas celebradas en las plazas del país. Hay que reconocerlo, la actual generación no ha encontrado esa fórmula para ejecutar o no ha tenido el valor de aplicarla o simplemente ha tirado la toalla.
Esto es lo que yo escribí hace un año en plena vorágine del movimiento:
¿Qué ha fallado? Me gustaría tener la respuesta a esa pregunta. Había ideas, conocimientos, pluralidad, se entrevistaba a los representantes de la asambleas en todas las televisiones y parecían tener las cosas claras pero cuando se les pretendía tratar como líderes eludían la responsabilidad; " No, yo solo soy uno más" decían. Obviamente aquellos jóvenes no querían hacer el papel de los personajes a los que criticaban, los políticos.
Ni 15M ni Primavera Valenciana, parece que la indignación se ha convertido en resignación y las manifestaciones de estos días son simplemente un recuerdo romántico de algo que pudo haber sido y no fué algo que hizo aguas por una pequeña gran grieta llamada EJECUCIÓN.
"Verba volant" dijo aquel senador romano.

No sé si el 15 M dará más de sí, pero si la cosa sigue como sigue, y seguirá, la gente estallará de una manera u otra. Esto es infumable.
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