Ese maravilloso viaje que le habían preparado iba a ser el último, lo tenía decidido, ya no se encontraba con fuerzas para seguir la dinámica de un grupo de viejos ridículos con ganas de hacer cosas de jóvenes: "Yo ya no quiero ir a ningún lado, lo único que quiero es quedarme en mi casa tranquilo, bajar por las tardes al bar a tomarme un carajillo... no se como hacérselo entender a mis hijas" Desde un rincón, las observaba preparar su maleta como si se tratara de un niño que va de colonias, le obviaban, se sentía transparente; "El último, es el último" pensó.

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