domingo, 3 de junio de 2012

AUSENCIAS






"Además, el pollo rebozado siempre humea demasiado" esas fueron sus últimas palabras, cogió las llaves y se fué dando un portazo, no lo volvimos a ver en años. Mi madre siempre pensó que volvería pero yo hacía tiempo que lo tenía claro, ni le gustaba el pollo rebozado, ni le gustaba mi madre, ni le gustaba yo.
Anoche volvió, abrió la puerta y como si se tratara de un "deja vu", formuló la misma pregunta: ¿Que hay para cenar? Había envejecido y...sus  gustos culinarios habían cambiado.

1 comentario:

  1. Buena revuelta. Si fuera un perro volvería con el rabo entre las piernas.
    Yo también he presentado uno, y el título de tu micro bien podría serevir para el mío.
    Un saludo.
    http://espiralesdetinta.blogspot.com.es/

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