viernes, 31 de agosto de 2012
SEGUIRÉ YENDO AL CINE
Seguiré yendo al cine a pesar de todo, a pesar de la subida del IVA y de este afán de los políticos de turno de recaudar a cuenta de la cultura, porque el cine es cultura, cultura de masas, las buenas películas son obras de arte que hay que preservar y conservar en su estado inicial, blanco y negro, color, versión original, tal y como las concibió y parió su autor.
Porque envidio a aquellos que asistieron a los primeros años del cine, a las primeras proyecciones, a los que vivieron los estrenos de las grandes producciones hollywoodienses y siguieron fascinados las vidas de actores y actrices del "star system", Cary Grant, David Niven, Joan Crawford, Bette Davis.
Seguiré yendo al cine porque me gusta hacer cola en las taquillas, comprar palomitas y elegir un buen sitio (centro, filas 7-8) para ver a Meryl Streep en "La Duda", a Edward Norton en "Las dos caras de la verdad", a Liam Neeson en "La lista de Shindler"y a Buzz Light Year cuando vuela "hasta el infinito y más allá".
Porque yo no quiero ver películas como "Memorias de África"o "Caballo de batalla" en un iPad, las nuevas generaciones lo tienen que saber, los nuevos formatos audiovisuales empobrecen la obra, la merman de sensaciones, de matices, de colores y de sonidos.
Porque no permitiré que usurpen el único momento en el que todavía conservo una ilusión casi infantil, en el que aún existe el factor sorpresa, ese en el que se acaban los créditos iniciales, se funde a negro y empieza la película, ese momento aún es mágico para mi, único y me niego a dejar de sentirlo.
Seguiré yendo al cine sí, aunque algunos no quieran.
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