De todos los sentidos el menos valorado es el olfato supongo que porque es menos imprescindible para la vida, para la subsistencia, para el día a día aunque eso no es lo que debe pensar un buen enólogo, un perfumista o el protagonista de "El perfume" que persigue el aroma de una joven durante toda la novela.
Para apreciar el aroma de algo cerramos los ojos casi de forma instintiva, es como si no nos hiciera falta nada más, definitivamente el olfato es un sentido infravalorado.
Uno puede cerrar los ojos, taparse los oídos y oler, oler algo que le transporte inmediatamente a otro lugar, a otro tiempo y percibir sensaciones que no serían posibles con otros sentidos y ahí es donde conecto con el título de mi post.
¿ Qué que tiene que ver esto con las sardinas y el verano ? Pues mucho, al menos para mi.
El olor de unas sardinas a la brasa es verano, es albufera, es bañador mojado, es juego infantil, es hermano mayor, es calor, es siesta...
El aroma de un cesto de manzanas rojas recién cogidas del árbol, las nubes de azúcar, el césped recién cortado, el olor de un bebé, el aceite de coco de los bañistas, la lluvia de Agosto sobre el asfalto, el cocido de la abuela... ¡son tantos y tantos olores que están ligados a nuestras vidas! nos traen buenos recuerdos y ¿porqué no? también malos pero al fin y al cabo forman parte de nuestras vivencias, son recuerdos tan irremediablemente personales que se nos hacen difíciles de compartir.
En fin, aquí lo dejo, que ustedes lo huelan bien, por cierto...hoy comemos arroz con coliflor y me da que ese si es un aroma que pocos quieren compartir.

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