miércoles, 4 de julio de 2012

FUEGOS










El hombre no inventó el fuego, en cierto modo encontró una forma de domesticarlo, aprendió a convertirlo en algo útil para sí mismo.
Hay gente experta en encender fuegos, en caldear ambientes, en exasperar pero por suerte la hay que sabe como sofocar esos fuegos, apaciguar, relajar los ánimos, si no fuera así este mundo nuestro sería un enorme infierno.
Ana y David discuten acaloradamente, ella le recrimina que desde hace un tiempo siente una falta de atención, de gestos cariñosos, de comunicación. Ana piensa que David ya no la quiere, que su comportamiento es una clara señal de que él intenta acabar la relación y esa es su forma de enviar señales. David lo niega, no es cierto, el la quiere, quiere a Ana con todas sus fuerzas, estar con ella es lo que más desea en el mundo pero también reconoce que ese sentimiento es, cada vez más, algo interno, algo subjetivo  y que, aunque se le hace cada vez más costoso exteriorizarlo, existe, es real.
Ana sigue sin entender, siguen los gritos , las recriminaciones, el piensa "No podré ganarla con dialéctica, debo pasar a la acción", se acerca a ella, recoge su cara con las manos y la besa. Ese fuego provocado por alguna mezcla físico-química queda sofocado.
Hay otras clases de fuegos, los que prenden por el dinero, por la falta de él, por el trabajo, en el trabajo, prenden por el cabreo social, por la política mal ejecutada, por los políticos ineptos, por la corrupción sea de la clase que sea y en el ámbito que sea. Fuegos provocados, convertidos en una gran hoguera alimentada por el oxígeno que les da la falta de diálogo, pero diálogo de verdad del que se compone de emisor, receptor y mensaje y que tanta falta les hace a Ana y David, del que respeta la reciprocidad y no cae en la alternancia de monólogos, esos fuegos son difíciles de apagar porque tienden a quedar rescoldos con el peligro de que resurja otro fuego en cualquier momento, son fuegos que no se apagan en un instante, que no se apagan con un beso.
Es tan fácil provocar un fuego, tan atractivos sus colores, sus serpenteos, sus chasquidos y tan fácil perder el control sobre él.
Miquel estaba en el paro desde hacía 2 años, en cuestión de meses dejaría de cobrar el subsidio y su familia se vería obligada a vivir de la caridad, aquella propuesta llegó en el peor momento, en el momento de la desesperación, la aceptó; " Los días 29 y 30 se esperan ráfagas de viento de hasta 50 Km/h, iniciaremos fuegos aquí, aqui, y aquí" aquel hombre señalaba zonas en el mapa como si se tratara de un militar estableciendo una estrategia de ataque. Aquellas eran montañas que Miquel conocía muy bien, las había pisado con sus hijos cuando eran pequeños, en busca de caracoles, de setas, por eso le habian elegido a él, era el hombre perfecto para hacerlo y era cierto, cuando llegó el momento, no le tembló el pulso .
Aquel incendió tardó 5 días en ser sofocado, arrasó miles de hectáreas del bosque que le había visto crecer a él, a sus padres, a sus hijos, el incendio que Miquel provocaba aquel día en su conciencia era el peor, viviría en él para siempre, aquel incencio nunca se apagaría.

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